La música no lo es todo en la vida del ser humano
¿Estás preparado para lo peor?
Por Alex Pinedo


Lucas 12:16-21

Las estadísticas muestran que el peor de los temores que asaltan a los seres humanos es lo inevitable de la muerte. Algunos afirman no temerla tanto; lo que más los inquieta, aseguran, es la forma de morir. 

Así lo entendieron miles de soldados de infantería del ejército aliado, que desembarcaron en las Playas de Normandía en la célebre operación militar denominada "Día D", en Junio de 1944 para el asalto y la reconquista de Europa, sometida al ejército Nazi comandado por Adolfo Hitler. 

Durante largos meses los estrategas militares de Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Francia, dispusieron que miles de soldados, Buques, fragatas, bombarderos y aviones de guerra hiciesen prácticas de asalto para la operación militar anfibia en las playas francesas, celosamente resguardadas hasta los dientes por el ejército alemán. 

El día exacto de la operación fue mantenido en el más absoluto secreto. Cuando, finalmente se dio la orden de atacar, miles de soldados escribieron cartas despidiéndose de sus familias. En su mayoría eran jóvenes que apenas superaban los 20 años. Como cualquier muchacho, anhelaban una larga vida; no obstante, tenían la certeza de que muchos de ellos no volverían para contar la historia. 

En efecto, tal como registró fehacientemente el largometraje protagonizado por Tom Hawnks, "Rescatando al Soldado Ryan", miles de infantes bajaron de las barcazas hacia las aguas del Atlántico, cientos de ellos ni siquiera llegaron a la playa, murieron acribillados por las balas de los alemanes. Otros cientos fallecieron en la primera hora de batalla y miles más, durante la primera semana de incursión en suelo francés. 

A pesar de esta gigantesca pérdida de vidas humanas. La gran mayoría de soldados, tuvo el privilegio de anticipar su probable muerte y buscar con decisión el rostro de Dios, para ponerse a cuentas con Su Creador. Miles murieron acribillados, pero pasaron inmediatemente a la presencia gloriosa de Dios. Aquellos temerarios que no buscaron y se reconciliaron con Dios, sufrieron doble pérdida, pues tras su muerte pasaron a la certeza de la condenación eterna. 

Ser soldados del ejército hacía que estos muchachos estén preparados para casi todo: para la batalla, para sobrevivir, pero también para morir. La vida y la muerte coqueteaban a cada esquina y muchos soldados dispusieron su corazón para asegurar su destino eterno. 

Lamentablemente, no todos tienen la posibilidad de anticipar los acontecimientos. Hombres y mujeres salen a trabajar en la mañana, como lo han hecho por años y de pronto para 2.800 de ellos, sus sitios de trabajo son devastados así como sus propias vidas, por un atentado terrorista. Otros, asisten a un teatro a espectar un obra, siendo secuestrados por rebeldes y en las operaciones de rescate, 119 inocentes mueren acribillados junto a sus captores. Ventidos deportistas profesionales, entrenan despreocupadamente en un campo de fútbol durante una llovizna, cuando intempestivamente un rayo mata a dos de ellos. Hombres, mujeres y niños caminan por las calles de una gran metrópoli, once inocentes caen fulminados en el lapso de un mes, bajo las balas de un francotiraror furtivo. 

A la luz de estos hechos. Tener la certeza de que moriremos y no estar preparados es una verdadera necedad. ¿No lo cree usted? La Biblia señala, "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" Hebreos 9:27. 

Dios mostró su amor por el mundo enviando a Su Hijo Jesús, para ofrecernos a usted y a mi la oportunidad de un destino eterno seguro. Al morir Jesús en la cruz hace dos mil años, no solo quiso compartir en carne propia, con la raza humana, la dolorosa experiencia de la muerte; sino además, venciéndola a través de Su gloriosa Resurrección, ofrecer Vida Eterna a todos los que depositan su confianza en Él. 

Jesús se ocupó y venció el mayor temor de los hombres: la muerte. Considere lo que Jesús dijo: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida". Juan 5:24. En efecto, quien cree en Jesús no tiene que angustiarse en cuanto al "más allá", de eso se encargó Jesús quien garantiza Vida Eterna a quienes oyen su palabra y lo obedecen. 

Pero, ¿Qué en cuanto a la vida presente? Vivimos en un mundo lleno de presiones, responsabilidades y ansiedad ¿Qué podemos esperar en el "más acá", en éste lado de la vida? Jesús dijo "yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia". Juan 10:10b 

Esta vida abundante, no sería tal sino incluyese libertad para cadenas esclavizantes en la forma de: adulterio, sexo premarital, impurezas de todo tipo, adicción al sexo, adoración de dioses falsos, brujería, consulta de horóscopos, consulta a los muertos, celos enfermizos, arrebatos de ira, distanciamientos, envidias, crímenes, alcoholismo, consumo de drogas, orgías y cosas semejantes. 

Dios claramente ha establecido, que quienes hagan de todo lo anterior un modo de vida, "no heredarán el reino de Dios" Gálatas 5:21. ¡Pero, tenga ánimo y no se desaliente! En efecto, Dios es Justo y no dará por inocente al malvado. Pero hay un atributo gigantesco de Dios, que la Biblia no escatima en resaltar reiteradamente: Su Misericordia. "Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen". Salmo 103:11 

Jesús no solo tiene poder para sanar cojos, ciegos, mudos y resucitar muertos. Jesús puede hacer de usted una nueva persona. Si usted oye Su voz, cree en Su mensaje y abre su corazón a Jesucristo invitándole a tomar el control de su vida, Él hará una obra de regeneración en usted. 

¿Cómo hacer esto? Muy fácil, le digo como: 

1. Reconozca su condición de pecador, en rebeldía con la voluntad de Dios. "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". Romanos 3:23 

2. Confiésele a Jesús sus rebeldías y pecados. "Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Mi pecado declaré, y no encubrí mi iniquidad". Salmo 32: 3,5 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad". 1 Juan 1:9 

3. Arrepiéntase de su maldad. Arrepentirse quiere decir tomar un nuevo curso de acción, un cambio de mente. Es más que remordimiento por el mal. Implica decisiones. "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra tí. Y levantándose vino a su padre" Lucas 15:17,18,20 

4. Busque una congregación o templo donde se honre, se enseñe a obedecer y se adore a Jesús. "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" Hechos 2:42 

5. Disponga todo su corazón para vivir una vida de obediencia a Jesús. "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros!". Filipenses 4:9 

Si usted está de acuerdo conmigo en todo lo anterior; lo invito entonces a que HOY mismo, sin más postergaciones, inicie una nueva etapa de su vida con Cristo Jesús. A su alcance están: una vida diferente y con propósito en este mundo y además la Vida Eterna con Jesús. ¿Podrá alguien despreciar esta oferta? Si usted lo hace, puedo asegurarle que estará preparado para lo peor; habrá asegurado el destino de su alma. Tenga la bondad, haga por favor esta oración conmigo: 

"DIOS SOY UN PECADOR. ESTOY PERDIDO EN LAS TINEBLAS Y SIN RUMBO. SE QUE MUCHAS VECES PEQUE Y TE OFENDI. HOY TE PIDO PERDON POR MIS REBELIONES. DECIDO ABRIR LIBRE Y VOLUNTARIAMENTE MI CORAZON A JESUS, ACEPTO QUE A PARTIR DE HOY JESÚS SEA MI SALVADOR PERSONAL Y MI DUEÑO. TE AGRADEZCO DIOS POR JESÚS, PORQUE MURIO EN LA CRUZ POR MIS PECADOS Y DERRAMÓ SU SANGRE EN MI FAVOR. LIMPIAME Y HAZ DE MI UNA NUEVA PERSONA. AFIRMA MI CORAZON EN TUS PASOS PARA NO APARTARME DE TU VOLUNTAD NI OFENDERTE. DAME HOY EL REGALO DE LA VIDA ETERNA. AMEN".