El Devocional de la semana

VOLVER

 

 

        

Hit Counter  personas  ya leyeron el devocional y vos ??       

 

HACE 25 AÑOS!

Enero es un buen tiempo para hacernos promesas, ordenar cabeteros, botar cartas viejas y hacer espacio para lo fresco.  Es una buena costumbre, deshacernos de lo viejo para abrir espacio a lo nuevo: viejas agendas dan espacio a nuevos compromisos;  cosas que fueron "llamativas", se vuelven obsoletas.  Mis vacaciones se fueron mayormente en eso.  Y lo que comenzó como una limpieza rutinaria en un closet humedo, terminó en una especie de reingeniería de planta.  Aún mis visitas terminaron echándome una mano con las "toneladas" de papeles, telas y "chunches" viejos que aparecieron en mi casa y oficina.   La cosa no se quedó ahí.  Terminé pintando parte de la casa y las oficinas del ministerio. Hasta mi perra salió pintada!

Hubo un momento en que me dije: " EN QUE HORAS TE METISTE EN ESTO?"   Pero debo confesar que al final, al colocar el último cuadro en su lugar otra vez, me sentí muy bien.  Mi casa se ve mejor, las oficinas se miran mas claras con el color blanco (aún no estoy seguro si a los demás les gustó) y tengo mucho mas espacio... claro, para volver a llenarlo!

Pablo nos invita a mirar hacia adelante para no perder la perspectiva de la vida cristiana:

"Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta..." (énfasis mío)

Filipenses 3:13

Si buscamos claves para vivir mas intensamente este nuevo año, entoces deberíamos poner atención a la meta paulina.  Su consejo es intenso, urgente, preciso.  

"Quiero llegar a la línea final.  No puedo detenerme a mirar la parte que ya recorrí. Debo seguir!  Debo recurrir a cada onza de mi peso, voy a echar mano de cada músculo y nervio para lograrlo.  VOY A LA META!"

Para Pablo, el pasado es distractor, como lo puede ser para la mayoría de nosotros.  Dentro de  sus obscuras callejuelas, el pasado esconde la voz del enemigo llamándonos a regresar ,a no olvidar. Si de detienes y te asomas, en cada vitrina hallarás un pasaje de tu vida que te hiere, te oprime y te sostiene.

Si, el pasado puede ser un sútil cordón que te detiene y no te deja avanzar.  Si lo dejas atraparte, estarás corriendo deseperadamente por salir adelante pero sin moverte realmente de donde estás , tal y como sucede en una pesadilla.

Pablo dice "olvido lo que está atrás"
Pero, cómo es que se olvida el pasado?

1. El pasado debe ser resuelto!

Por esa razón Jesús vino.  El perdón que nos dió quitó el peso de la culpa de nuestros hombros. Cuando ejercemos su perdón en favor de otros,  el perdón también libera a los que nos ofendieron y nos libera a nosotros del odio, el rencor y deseo de venganza. El perdón recibido nos ayuda a resolver nuestro pasado.  El perdón ofrecido, nos ayuda a cerrar el caso, como un libro que cierras para siepre, como un tétrico capítulo que dichosamente llega a su fin.

2. Aprendamos de nuestros errores.

Hace unos días hablaba con un joven que recién volvió al Señor.  Luego de ser cristiano toda su vida, se apartó  usando como excusa un nuevo trabajo . Me compartió lo feliz que estaba y como su amor por Jesús está renovado.

Durante la conversación me preguntó "Cómo es que te has mantenido en el Señor tantos años?"  A lo que le respondí con una pregunta:  "Cómo es que te alejaste? Por qué decayó tu fe?"   Su respuesta fue:  "No sé!"

Me pregunto cómo podemos evitar volver a cometer los mismos errores en los que incurrimos atrás si no aprendemos de ellos?  Qué te puede guardar de deslizarte de nuevo, si no aprendes a evitar pasar por el mismo piso resbaladizo?

Del pasado hay que aprender las lecciones que dejan nuestros errores. Los principios de vida que aprendemos de nuestros yerros, nos ayudan a sobreponernos de ellos y a avanzar hacia una vida mejor.

3.  Gratitud
Pero otra de las maneras en que podemos resolver nuestro pasado  es la gratitud. Pocas cosas le otorgan al pasado un encanto mayor que la gratitud.  La gratitud es como una vela que te ayuda a urgar entre las sombras de un pasado gris, para develar que en medio de todo lo obscuro, hay tesoros de color escondidos en la memoria.  Regalos que la gracia de Dios nos dió y que nos ayudaron a seguir adelante.  Obsequios envueltos en lazos de amor acompañados de un mensaje divino cual una pequeña tarjeta firmada con cariño.

Al leerla entonces, aún sin entender exactamente el significado, nuestro corazón halló consuelo y gozo. La letra era firme, la tinta indeleble, las palabras...inolvidables y poderosas.  Era la voz de nuestro Padre cantándo en la noche:  TE AMO!... AQUI ESTOY!... NO TEMAS...

Hablo de atrevernos a ver hacia atrás, si!  No para guardar rencor, ni para sentirnos culpables o añorar lo que se fue.  Sino para decir: GRACIAS!  Cuando das gracias por los días buenos, y las memorias gratas. Cuando agradecemos el amor y la amistad, las risas y los juegos. Cuando rememoramos los buenos momentos y las oraciones contestadas.  Nuestro pasado es resuelto como cuando José dijo a sus hermanos:

"Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; poque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros...Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios"
Génesis 45: 5-8

La gratitud te hace ver a Dios detrás de cada evento de tu vida.  Encuentras paz al entender que tu vida tiene un propósito y que el hilo milagroso de ese propósito puede resistir la cruel tensión del dolor, el odio, la soledad y aún la muerte misma.

Es bueno dar gracias.  Gracias por tu familia y amigos. Por tu apellido y tu nación. Por tu color y tu cabello.  Por los seres queridos que ya no están y los amigos que se fueron.

Nada puede prepararnos mejor para disfrutar las bendiciones que vienen , que el dar gracias por las que se fueron.  

Hace 25 años


Apenas entraba al cole.  Aún vivíamos en la vieja casa de madera que nos vió crecer (por lo menos a alguno de mis hermanos!).   Mamá tenía 45 y trabajaba  en las tardes limpiando casas. Por las noches tejía sobrecamas que vendería a precios ridículos para hacer algo de dinero extra.  Mis hermanos y yo peleábamos hasta el hastío.  Hace 25 años papá no estaba en casa...

Una mañana caliente de principios de año, alguien tiró un panfleto por debajo de la puerta.  Lo encontré debajo de la cama que daba a esa puerta.  Lo levanté por curiosidad.  Pensé que tendría que ver algo con el anuncio que escuché minutos antes y que venía del  megáfono que un auto llevaba pegado en la parte superior.  Supuse que sería un nuevo detergente.  No era algo para la ropa,  pero si nos ayudaría a lavar el corazón!

El papel nos invitaba a la Gran Campaña de Sanidad Divina que se abria en mi pueblo.
Todavía puedo escuchar el sonido del acordeón que iniciaba puntual la reunión a las  siete y treinta.
Don Gerardo Geofrey y Eva, su esposa cantaban "coritos" alegres llenos de fe.  

Hace 25 años nos hablaron de Dios y nos mostraron su poder.  Cada noche escuchamos el evangelio predicado y los milagros llenarían de asombro nuestros corazones.  Ciegos vieron, sordos oyeron. Gente con problemas físicos de toda índole encontraron sanidad.  El viento no nos detuvo y la lluvia no pudo mas que la sed que teníamos de Dios.  Los pobres encontramos esperanza...

El semblante de mamá mejoró cada día.  Las lecturas bíblicas se hicieron frencuentes en casa, los principios nos cambiaron.  Aún los nervios que sufría en las noches cesaron y un poco los pleitos.


Hace 25 años mi familia encontró a Jesús.  

Por aquella época conocimos a Raúl y a Dinora.  Estaban solteros aún.  Cada noche nos recibían con mucho amor antes de la reunión.  Y cada semana comenzaron a venir a casa.  Por unos minutos platicarían con mamá y escucharían el reporte de nuestra conducta.  Fue algo bueno!  Esperábamos esa visita semanal.

Supe, desde que les conocimos, que este era uno de esos regalos divinos.  Desde entonces, hemos recibido buenas prédicas, muchas oraciones y muchos mas consejos.  También reprensiones! (gracias a Dios, no tantas como las oraciones).  No puedo decir de muchas personas lo que tengo que decir de mi pastor.  Existe solo una persona que me haya hecho llorar de dolor por su reprensión y ese es mi pastor.  Sin embargo, nunca terminaré de agradecer aquello.  A mis 16, sus palabras guardaron mi corazón.

Año tras año, nuestros pastores han estado allí: predicando, orando, aconsejando.  Hemos visto una constancia admirable, un ejemplo intachable  y una paciencia ...envidiable.

En este mes de febrero celebraremos  un cuarto de siglo!.  Es una buena ocasión para mirar atrás y dar gracias.

Gracias a Dios por Gerardo Geofrey, que ya está con el Señor.
También por Gerardo Robeson, quien también partió con Dios.  Gracias por sus familias.
Gracias por esos líderes que nos bendijeron y ya no están.


Hace 25  conocimos a Raúl y estoy agradecido.   

Una vez alguien  me preguntó quiénes eran las personas que habían marcado mi vida. La lista es corta, como suele pasar.  Pero una cosa es cierta...Raúl... estás en esa lista!

GRACIAS!

Danilo Montero