La afinación de la batería

Que no nos quepa ninguna duda: en esto de la afinación, cada maestrillo tiene su librillo. Este artículo resume las principales técnicas, pero no se olviden que la experiencia es nuestra mejor aliada.

Los elementos que componen una batería - timbales, cajas, platos - frecuentemente son clasificados en manuales de música y acústica como instrumentos de percusión de "afinación indeterminada". Esto se debe, entre otras consideraciones, a la necesidad de contraponerlos a xilófonos y marimbas, que son instrumentos temperados, además de por la condición intrínseca de los instrumentos con membranas vibrátiles, parches para entendernos.

Por otra parte, esta definición se corresponde con la realidad de la batería de principios del siglo xx, cuando los timbales de las baterías eran los pequeños timbales chinos en forma de barril, los pieng-ku, de piel de cerdo. Estos timbales, efectivamente, no eran afinables ya que el parche iba claveteado en el casco, si bien, al aplicársele calor podía ser tensado.

Pero no es hasta los años treinta cuando la batería comienza a adquirir el status de afinación determinada, cuando Gene Krupa, batería de la orquesta de Benny Goodman, sugirió a Slingerland la posibilidad de adoptar palomillas a los timbales para que pudieran ser afinados.

Conviene observar que todo sonido se compone, en principio, por una nota fundamental claramente perceptible y una serie de sonidos asociados relacionados de una manera u otra a ésta y que definen el timbre, o el sonido característico de cada instrumento. Un piano y un saxo, aún emitiendo la misma nota en la misma octava, suenan de una manera diferente debido a la organización de los armónicos, diferentes en cada instrumento.

En los instrumentos de cuerda, por ejemplo, a estos sobretonos asociados se les llama armónicos y son múltiplos de la fundamental: cuanto mayor es la tensión de la cuerda, mayor es la nota fundamental.

El caso del parche es parecido: a mayor tensión, más alta es la nota, pero los sobretonos asociados resultantes no son múltiplos de la fundamental; se les llama modos y no forman una sucesión de múltiplos de números enteros que nos permita una percepción clara del tono. Una nota de una cuerda es más identificable que la de un timbal. Hasta aquí, de acuerdo.

De todas maneras, la práctica, la experiencia y  las grabaciones nos demuestran que realmente puede afinarse una batería con muchísima precisión. Un par de ejemplos: el CD Just Us de Roy Haynes Trío, de 1960, o el más reciente Pat Metheny Trío 99-00 con Bill Stewart. ¿Qué ocurre entonces? ¿Cómo es posible que, partiendo de un elemento que por sus características físicas no está capacitado para emitir un sonido musical claro, al final podemos obtener afinaciones muy precisas?

Si siguiéramos  desarrollando por ordenador el cálculo de la secuencia inicial, y aparentemente caótica, de los modos de un parche, llegaríamos a un punto en el que se ordenaría y, si se representara gráficamente, se establecería en unas formas que se acercarían mucho a la de los números enteros. (En el libro "Caos y orden" de Antonio Escohotado se expone profundamente este tema.) 

Por otra parte, hemos considerado, hasta ahora, los modos del parche, pero como sabemos en la resonancia de la batería hay que contar también con los modos de resonancia del casco y del aire contenido. El caso más claro es el del timbal cromático. Según las investigaciones del físico Thomas D. Rossing, el casco y el aire contenido acaban afinando los modos del parche, redondeando el sonido. Algo parecido ocurre en nuestra batería.

Afinamos la batería para organizar el sonido de nuestro instrumento, para obtener sonidos musicales, en contraposición a ruidos, que nos estimulen y ayuden a tocar con  la coherencia, dirección y estructura que queremos. Aprender a afinar una batería es sólo el principio para conseguir nuestro sonido propio, nuestra voz, pero todo ello requiere una atención y dedicación especial.

 Sugerencias generales antes de afinar.

 Estas sugerencias son válidas para cualquier método de afinación que se use:

  1. Aprender a afinar una batería es cuestión de práctica y de tiempo, por lo tanto, se debe tomar con calma.

  2. No puede afirmarse que exista una manera estándar de afinar la batería. Hay varias versiones: unos tensan los parches, mientras que otros afinan sobre notas.

  3. Conviene disponer de un instrumento temperado para comprobar las notas. Por ejemplo, un teclado o un diapasón.

  4. Aprender a separar el tono fundamental de los armónicos o modos también lleva  tiempo y práctica.

  5. El sonido de una batería es una combinación de varios parámetros: las características propias del instrumento (tipo de construcción, material y parches), la afinación, el sonido y el toque personal de cada músico. Así, una buena afinación es sólo una parte del buen sonido, y desde luego, un buen punto de partida.

  6. Al afinar un elemento, es recomendable, probar en él todo tipo de combinaciones. A continuación, conviene extrapolar conclusiones.

  7. Para afinar cualquier elemento se debe extraerlo de su herraje.

  8. No pasar demasiado tiempo intentando afinar la batería sin conseguir resultados. Lo mejor en éstos casos es dejarlo por un momento y permitir que el oído descanse.

  9. Hay que tener en cuenta que el sonido de una batería bien afinada no tiene porqué agradar a todos. Depende mucho del contexto musical.

  10. Una batería bien afinada puede ser incómoda de tocar, puesto que la afinación y la tensión son parámetros que, aunque proporcionales, son diferentes. Hay que conseguir un compromiso entre sonido y comodidad.

  11. Los cascos tienen sus tesituras definidas en función de su tamaño, dimensiones y materiales. Por lo tanto, se debe intentar trabajar dentro de éste registro de respuesta óptima.

  12. Hay que considerar que nuestros gustos como melómanos y como músicos pueden ser diferentes. Nos puede gustar escuchar un tipo de sonido, pero puede gustarnos tocar con otro.

  13. Podemos utilizar aparatos para afinar la batería, tales como el "Drum Torque" de Neary ó el "Tensión Watch" de Tama, ambos muy eficaces bajo ciertas condiciones ya que tienen un gráfico a partir del cual podemos medir la tensión, presión o fuerza aplicada en los parches, pero en la práctica sus condiciones ópticas de trabajo son en baterías con parches nuevos, aros perfectos, tornillos engrasados y que penetren en su rosca con suavidad. Aparte, el borde del casco de la batería también tiene que ser regular. En cualquier caso, no pueden sustituir a la práctica y, una vez utilizados, conviene  que demos los últimos retoques con nuestro propio oído.

  14. También, hay que considerar: que si tomamos referencias de discos se debe recordar que éstos están grabados con toda la tecnología que ofrecen los estudios y pueden que estén comprimidos, ecualizados o con efectos. Por eso, nuestra labor puede ser frustrante. Es necesario aprender a apreciar el sonido acústico. 

  15. Un parche con hendiduras o abollados es prácticamente imposible de afinar, a no ser que se haga a una tensión tan aguda que le haga desaparecer las imperfecciones, pero está totalmente desahuciado para una resonancia a baja tensión. Algo así les ocurre a los parches con muchos años ya que, con el tiempo, han perdido su flexibilidad .

  16. Un aro deformado también dificulta una afinación decente. Si hay problemas, comprobalos.

  17. Los bordes en mal estado y las baterías que han perdido la redondez también tienen dificultades para su afinación.

Todas las indicaciones que a continuación se remarcan están hechas en relación al sistema de seis a diez tornillos, pero también hay de tornillos impares, como algunos modelos de Tama, considerando, asimismo, sistemas específicos, como el de tornillo único de Arbiter.

 Afinación del parche

 Con la aplicación de la misma tensión en todos los tornillos, conseguimos el máximo potencial de volumen y resonancia. Hay que decir que este sistema no es el único para afinar una batería. De hecho, muchísimos músicos hablan mas bien de “tensar”, es decir, de darle al parche presión hasta que uno se sienta cómodo y, en ocasiones, hay quien tampoco lo hace de manera uniforme sobre todos los tornillos del parche, ni sobre el superior ni sobre el inferior, incluso actuando sólo sobre algunos en concreto.

 No debemos pensar que estos métodos son erróneos. Al contrario, la afinación de la batería es algo muy personal y la historia del instrumento Implica que muchos de 5us aspectos estén todavía por definir

De cualquier manera, centrémonos sobre la ten­sión regular y examinemos el procedimiento experi­mentando, por ejemplo, sobre un timbal de'12":

 

1-Sacar el timbal de su herraje y ponerlo sobre una almohada, silla o moqueta, de tal mane­ra que el parche contrario al que vayamos a afinar quede apagado, así evitaremos rascar los aros en el momento de girar el timbal.

Independientemente de si el parche es nuevo o ya está utilizado, hay baterías que antes de mon­tarlo en el casco presionan con los dedos la parte redondeada de parche deshaciendo ligeramente la rigidez de la curvatura para mejorar el asentamien­to del parche sobre el borde del casco. Conviene no hacer esto con los parches de bordonero de caja. Son muy finos y, por lo tanto, frágiles.

2- Limpiad el borde del casco, el aro y el interior del timbal con un trapo. Limpiar los tornillos y lubricarlos con aceite o vaselina.

3- Poner el parche en el casco, montar el aro y apretar superficialmente los tornillos con los dedos de tal manera que los aros del timbal y del parche descansen uno sobre el otro a la mínima tensión posible. Importantísimo: comprobad que el aro y los tornillos están alternados con la bellota recepto­

Después, usando la llave, apretar cada uno de  los tornillos siguiendo un esquema de tornillos opuestos dando a la llave una vuelta o una vuelta y media. Cuanto menos vueltas se hagan a la vez, menos posibilidad de error. Primero, conseguire­mos que desaparezcan las arrugas del parche y, girando un poco más, conseguiremos que, poco a poco, el parche comience a resonar Comprobar que la operación está desarrollándose satisfactoria­mente golpeando ligeramente con el dedo o con la llave justo delante del tornillo sobre el que se está actuando. El tono tiene que ser lo más cercano posible. Es Interesante poder cantar el tono que, produce el parche, ayuda a recordarlo y localizarlo.

El propósito de este procedimiento es conseguir la misma tensión en todas las zonas del parche, por lo que hay que prestar especial atención no a la fuerza que hacemos en cada tornillo, sino al núme­ro de vueltas que damos a cada uno de ellos.

En timbales con pocas bellotas pueden darse zonas de indeterminación tonal entre dos tornillos v consecutivos porque la distancia es muy grande. Aún así, esto no es un impedimento para obtener un buen tono.

4 Repetir el mismo proceso siguiendo el mismo orden hasta que el parche esté muy tenso, incluso a más tensión de la utilizada finalmente.

Se pueden, asimismo, utilizar dos llaves en lugar de una y trabajar sobre tornillos opuestos, incluso girando las llaves y haciendo que gire tam­bién el timbal.

5-Apretar el parche con la palma de la mano para que se asiente mejor sobre el borde del casco y los aros del parche encajen alrededor de los cana­les de los aros del timbal. El parche tiene tendencia a amoldarse a las posibles irregularidades e imper­fecciones del mismo. Es una buena idea marcar el parche o tomar algún tipo de referencia (anagrama arriba, por ejemplo) para que en el caso de sustitución temporal del mismo, al volver a colocarlo,­ quede en la misma posición.

Es posible que se perciban unos crujidos si se trata de un parche nuevo. Es normal, forma parte del proceso de asentamiento del parche. Después de la operación de asentamiento, también es nor­mal que se note que el tono del parche ha bajado. Esto es la confirmación de que era necesaria la  operación. Volver a subir el tonó y repetid la opera­ción de asentamiento hasta que mantenga la nota. Una práctica original para contribuir al asentamiento del parche sobre el casco es aplicarle calor. Bastará un secador de pelo. Lentamente, pasarlo por la circunferencia del mismo sin pararse en un  punto, procurando no deformarlo, hasta que lo notemos caliente.

6- Comprobar que todos los tornillos estén dando la misma nota golpeando con la llave justo delante de ellos, en su área de influencia del par­che, y hacer las correcciones necesarias en el caso contrario. Golpear también en los espacios que hay entre los tornillos o puntos de nota, ya que pudiera ser que percibiéramos diferencias de tono entre ambos, pero son totalmente normales en cascos de seis u ocho tornillos.

Hay que tomar nota de qué tornillos están altos y cuáles están bajos. Es muy normal que cuando encontremos uno que está bajo o alto, el opuesto también lo esté, excepto en batería; con número impar de tornillos. Se trata de subir los que estén bajos y bajar los que estén altos. Hay baterías que prefieren diferentes tipos de ajustes (afinar al más agudo o afinar al más grave). Otros, para escuchar mejor la nota de cada tornillo, tocan con el dedo el centro del parche para minimizar la resonancia extra. También es normal encontrar gente que toca un pequeño Rim-shot con la falange intermedia del dedo índice.

Una vez estén todos los tornillos dando la misma nota, tocar el parche con una baqueta,

sujetando con la otra mano el timbal y tomándolo del aro.

Comprobar que la nota sea la misma que la que daban los tornillos por separado. Repetimos, es aconsejable tener a mano un diapasón, afinador cromático o instrumento temperado - piano, tecla­do electrónico- para comprobar más fácilmente las notas.

Con éste tipo de afinación no tenemos armóni­cos que debamos quitar con sistemas de apagado. Es un buen sonido genérico e stándard, limpio y prácticamente válido para cualquier estilo musical.

Puede ocurrir que la nota no sea la misma. Esto es debido a que, como sabemos, nuestra escala temperada de doce tonos está "cuantizada" en semitonos, lo que no quiere decir que entre un semitono y otro no exista nada. Están las llamadas "comas"; que son tonos intermedios que nuestra cultura no admite, pero hay escalas de otras cultu­ras que sí lo hacen. Es posible que los tornillos no estén dando la nota exacta, sino, por ejemplo, algu­na de estas "comas" y, por lo sutil de su diferencia y la dificultad intrínseca de que un instrumento de percusión emita una nota afinada concreta.

8- Repetir el proceso con el parche inferior para ello, invertir la posición del timbal de tal manera que el parche ya afinado quede sobre la almohada, y procurar que queden los dos a la misma tensión.

El resultado que obtenemos es un buen punto de partida para obtener nuestro sonido. Ahora sabemos que podemos experimentar con las ten­siones relativas para dar carácter al sonido. En este momento tenemos ambos parches a la misma ten­sión, pero podemos jugar con la afinación del infe­rior subiéndola o bajándola. Conviene no excederse de una cuarta o quinta de distancia interválica.

Una buena práctica es tocar el parche superior e Ir tensando y destensando un solo tornillo del parche Inferior hasta que llegue el punto en el que estemos a gusto con la profundidad del tono. A continuación, igualar las tensiones de los restantes tornillos.

Llegamos al punto en el que hay que decidir si queremos afinar a una nota determinada sin importarnos la tensión, vamos a primar la tensión porque estamos cómodos con ella, o vamos a hacer una combinación de ambas.

Lo más normal es ésta ultima opción. Se trata de buscar un punto donde estemos cómodos con la respuesta de la baqueta y la nota que esté generan­do.

 

Otros sistemas de afinación.

Hasta mitad del  s. XIX, los instrumentos de percusión se tensaban con la ayuda de trozos de la propia tripa con la que estaba hecho el parche. En la época medie­val, el sistema cambió a cuerdas y, finalmente, Cornelius Ward, gracias al desarrollo de buenos aros, pudo implantar el sistema de palomillas.

Tal como hemos visto,  el sistema de afinación de la batería actual se lo debe­mos a Gene Krupa y a Slingerland. Desde los años  treinta, los timbales son afinables y el sistema no ha cambiado mucho desde entonces, únicamente en el cambio de palomillas a tornillos.

Años mas tarde, en los setenta, Remo introduce los RotoToms, unos timbales sin casco con un par­ticular sistema de afinación que, mediante la rota­ción del conjunto aro-parche sobre un eje a modo de tornillo, consiguen el cambio de tono. Durante la misma década, la marca Italiana Hi-Percussion inventa un timbal base que puede cambiar de afi­nación por medio de la presión sobre un pedal que actúa sobre el con­junto aro-tornillo-bellota, a modo de  timbal cromático.

En los ochenta,  Remo comercializa  las baterías PTS y los  parches preafinados  con cierta posibilidad de retoque.

En los ochenta, Pear lanza una línea  de baterías bajo el concepto  "Extender", Consistía en utilizar aros y parches de medidas más gran­des en la parte superior de los timbales y  cajas. Si el casco era  de 12", se debería montar un parche de  13". Se fabricaban desde 12" a 15". El conjunto se remataba con unas bellotas  sobreelevadas que permitían la entrada  de los tornillos, de  manera perfecta­mente perpendicular Este sistema, aun­que no totalmente novedoso, si tenía efectos positivos en la claridad y estabilidad del tono, maximización de resonancia y sustain. El diseño de mas de l6o años, es una reminiscencia del tímpani Dresden base para el sonido de los actuales timbales cromáticos.

Pearl proclamaba que se tenia acceso a nuevos registros de afinación pertenecientes a tamaños de casco superior, pero conservando la respuesta proyección y calidad del tono. También afirmaban que se obtiene un volumen excepcional para su tamaño afinando ambos parches a la misma tensión y, para controlar la resonancia, bastaba con actuar sobre el parche inferior. 

A finales de los noventa; la marca Arbiter ha  introducido en el mercado un sistema de afinación que difiere radicalmente en el planteamiento. Hasta entonces, la tensión sobre el parche se conseguía mediante la presión vertical de los tornillos sobre el parche. Con el sistema de Arbiter, la tensión se consigue por la presión horizontal de un solo tornillo sobre el aro como si estuviéramos afinando una cuerda de una guitarra. Por lo tanto desaparecen del casco las bellotas dejándolo resonar más libremente. Aparte este sistema  permite  taladrarlo y evitar bellotas y otros herrajes adosados.

Con ello, teóricamente se consigue una afinación consistente en toda la superficie  del parche, con lo que no existirían zonas muertas en el mismo, se ahorraría tiempo en los cambios de parche y se facilitaría la afinación del parche inferior de timbales, si optamos por no desmontarlo de su herraje.

Nada más. Bendiciones y mucha paciencia.